Mi madrugada es roja y solitaria, teñida por el tono multicolor de los fotogramas que pasan por mi eterna pantalla… envuelta en sonidos de voces dobladas y anónimas, imágenes imperfectas y pixeladas de historias que me conmueven. Huele a lluvia por qué me gusta dormir con la ventana abierta, haga frío o calor… con el ruido de los gatos y los grillos… y con una libreta de ideas en el cabecero de mi cama. Suelo despertarme tres o cuatro veces, desnuda durante la noche y escribo cualquier cosa que se me haya ocurrido así de pronto… y me recuesto sobre mis almohadas rojas y grises… y aún a oscuras ejercito toda mi imaginación para sacarle provecho a mi insomnio… yo tampoco salí… me he cansado del juego sucio del interés y de complicaciones innecesarias, me siento tranquila en mi excitante habitación… todo sale bien y todo son sueños sensuales, interesantes y honestos… sonrío cuando tengo ganas de sonreír y lloro cuando siento que no puede haber más tristeza en mi interior… soy una pequeña actriz de mi propia vida en la que sólo me pongo la máscara… cuando salgo de mi pequeña y gran habitación roja. Será por eso que nunca me han gustado los amaneceres, de hecho creo que no valen el sacrificio de levantarme pronto… pero mis atardeceres son mágicos… aquellos que puedes ver en una buena película de vampiros… redondos, rojos y amenazadores de la máxima tranquilidad de mi alma. No sé vivir de día… y es que creo que he decidido soñar lo que me queda de vida, despierta durante la noche.
Si, es cierto no siento el abrazo en mi cintura ni el aliento cálido en mi nuca… y las sombras de mi habitación no parecen interesadas en el tema, siempre han sido muy obstinadas… pero me hacen compañía… en mi eterna noche en mi habitación roja.
Me descubro recordando personas en pequeños gestos. Incapaz de reproducirlos con la misma gracia, sin conseguir dotarlos de esa magia, casuales e inmunes al paso del tiempo.
La forma sensual de fumar Alba, los graciosos saludos de Mak, la mirada penetrante de Montse o incluso los pequeños tics de Marc, la forma de bailar de Tanit, como se tocaba el pelo Rakel…
Me gusta recordar esos gestos, e incluso a veces cuando no están conmigo los reproduzco… así siento que tengo una parte de ellos conmigo… ya lo dicen! somos todas aquellas personas que conocemos a lo largo de nuestra vida… y yo quiero ser, sus pequeños y personales gestos.
A.
La forma sensual de fumar Alba, los graciosos saludos de Mak, la mirada penetrante de Montse o incluso los pequeños tics de Marc, la forma de bailar de Tanit, como se tocaba el pelo Rakel…
Me gusta recordar esos gestos, e incluso a veces cuando no están conmigo los reproduzco… así siento que tengo una parte de ellos conmigo… ya lo dicen! somos todas aquellas personas que conocemos a lo largo de nuestra vida… y yo quiero ser, sus pequeños y personales gestos.
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